Todos tenemos una marca. Tenemos un nombre y apellido; algunos incluso tenemos un apodo que todos recuerdan. Existen familias que tienen escudos que los representan. Cada uno de nosotros tiene una forma particular de vestir, un tono de voz característico, una forma de reír. Asimismo, tenemos una personalidad, formas de reaccionar ante diversas situaciones y valores que nos diferencian. Si bien es muy importante que cada uno conozca las características de su marca personal, es igual o más importante saber cómo los demás nos recuerdan y qué es lo que transmitimos.
Yendo a un plano más extenso, una marca está formada por todo aquello que vemos, escuchamos y recordamos de la misma. Existen dos niveles: el material, donde se encuentran el nombre, logotipo, papelería, etc. y el psicológico, donde está la imagen de la marca, imagen que se genera a partir del conjunto de mensajes que emite.
Al igual que una persona es recordada por cómo se llama, cómo luce y por lo que hace, las marcas comerciales también lo son. Todo ello constituye el capital marcario de una organización, es decir, la suma del reconocimiento que ha llegado a tener una marca en sus años de existencia, a través de sus aciertos y desaciertos, así como la diferenciación que ha logrado con respecto a otras marcas del mismo rubro.
Los colaboradores de una empresa son una pieza fundamental para la imagen de una marca. Personas valiosas generan marcas valiosas. Es por ello que tu empresa/institución deben preocuparse constantemente por promover valores comunes, que vayan de la mano con su cultura corporativa, y el desarrollo de las competencias necesarias en sus trabajadores para que el trabajo dentro del equipo sea cada vez más exitoso y se refleje en un excelente servicio a sus distintos públicos. Cada colaborador lleva tu marca a donde vaya.
Y así como existen personas a quienes nos gusta escuchar, seguir, apoyar, existen también marcas que generan un alto grado de identificación por parte de su público, que va más allá de la calidad o precio del producto/servicio que estas ofrecen. Esto es lo que llamamos en publicidad una "lovemark", es decir, una marca que crea lealtad más allá de la razón.
No es imposible llegar a ser una lovemark. La gestión de una marca desde su creación es la clave.
¿Tienes ideas para mejorar la imagen de la marca de la organización donde trabajas, de la marca que quieres crear o de tu marca personal?
No es imposible llegar a ser una lovemark. La gestión de una marca desde su creación es la clave.
¿Tienes ideas para mejorar la imagen de la marca de la organización donde trabajas, de la marca que quieres crear o de tu marca personal?